El salario en especie es aquel que el trabajador percibe mediante la entrega de bienes, derechos o servicios por parte de la empresa como parte de su retribución.
En España, esta modalidad retributiva está sujeta a límites estrictos. El artículo 26.1 del Estatuto de los Trabajadores establece que el salario en especie no puede superar el 30 % de las percepciones salariales del trabajador ni minorar la cuantía íntegra del salario mínimo interprofesional en dinero.
El debate sobre los límites del salario en especie ha vuelto a la actualidad tras la reciente reforma laboral en Argentina, que permite abonar hasta un 20 % de la remuneración en especie; por su parte, en EE. UU. algunas empresas están ofreciendo salarios a la carta, pidiendo a los nuevos empleados que personalicen su compensación con diferentes combinaciones de salario y otros beneficios sociales.
Pero más allá de su creciente utilización en políticas de retribución flexible, resulta especialmente relevante realizar una correcta valoración en la nómina de retribuciones en especie como la vivienda, los vehículos cedidos por la empresa o los préstamos a tipo bonificado.
En nuestro país, por un lado, la determinación del rendimiento del trabajo en especie se regula en los artículos 42 y 43 de la Ley 35/2006 del IRPF y en el Real Decreto 439/2007, que desarrollan las reglas específicas de valoración aplicables a cada supuesto.
Desde la perspectiva laboral y de Seguridad Social, el artículo 147 de la Ley General de la Seguridad Social establece la integración, con carácter general, de las retribuciones en especie en la base de cotización, salvo exclusión expresa.
La correcta valoración de las retribuciones en especie no es una cuestión meramente formal, sino que incide directamente en aspectos tan importantes como.
- La base de retención del IRPF.
- El cálculo del ingreso a cuenta.
- La base de cotización a la Seguridad Social.
- El coste salarial efectivo para la empresa.
En un entorno de cruce sistemático de datos entre la Agencia Tributaria y la Seguridad Social, los errores en la valoración de vivienda, vehículos o préstamos pueden dar lugar a regularizaciones tanto fiscales como en las cotizaciones a la Seguridad Social.
En todos los casos anteriores, la empresa tiene que determinar si el ingreso a cuenta del IRPF se repercute al trabajador (minorando su salario neto) o es asumido por la empresa, lo que incrementa el coste retributivo.
Por lo tanto, la valoración de estas retribuciones en especie no es una cuestión baladí, ya que incide directamente en la correcta determinación de retenciones, bases de cotización y costes salariales.
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